jueves, 16 de diciembre de 2010

Murphy, chupame ésta

Hay días feos, días "ahí", días de mierda, dias complicados y días como el de hoy.
Hoy le puedo dar cátedra a Murphy, "si algo puede salir mal, saldrá mal..." bueno, cosa de gurises. La onda magnética comienza ayer a la noche cuando el calor y los bichos de luz (que no son adorables luciérnagas)te copan la parada, no hay chances de escapar; te morís de sed, te tomás más de dos litros de agua mientras estás tirado en la cama y por las sucesivas dos horas y medias posteriores vas al baño a razón de dos veces cada quince minutos. Y se te empieza a hacer tarde, mirás de reojo cada tanto el despertador y ya no era ni la una, ni las dos de lamañana sino que amenazaban las tres y vos seguías visitando el baño. Lográs dormirte y soñar, sí, porque todavía te queda margen para eso de vez en cuando y digamos que soñás bien, con una compotera con frutillas, con gente o caras "conocidas", con un moño y un auto bordó, con un saco de pana (hola, hacen 30 grados en mi colchón, Freud! ¿Qué hacemos con eso?). Y de golpe se te fue todo a la mierda soñando y el sol rabioso y desubicado te clava el rayo en el ojo izquierdo y tirás el despertador al diablo, la sábana que no sabés por qué te estaba tapando y con un re-suspiro apoyás el pie derecho (derecho!) en el piso caliente, bien caliente y pegajoso o quizás vos sos el pegajoso pero tenés que echarle siempre la culpa a alguien para no sentirte tan miserable desde el vamos. Y mirás el despertador que tiraste y te das cuenta que sos un pelotudo, que te quedaste re dormido (no tenías compromisos de todas formas), que soñaste mucho más de lo que el margen te permitía y ya era casi el mediodía, "casi" por que si no era muy improbable que el rayo siniestro del sol coincidiera exactamente con tu retina izquierda.
Y te despertás como podés y te servís medio vaso de yogur porque no alcanza a lleno y te derretis pero no te da el tiempo para bañarte entonces cargas la bolsa de los mandados con la comida y salis a la calle y te querés matar, la vereda está tan caliente que tus ojotas no sirven ni de accesorio, pero bueno no son tantas las cuadras hasta el estudio contable y en tus oidos dale que va cienfuegos y ahí pensás en que quizás era más conveniente escuchar algo de folklore islandés (bjork por ejemplo...) a ver si de esa forma el frío podía entrar de alguna forma en tu
cabeza.
Y llegás y te vas a la cultural, dejás la comida y salís con la bolsa de los mandados vacía a hacer los mandados propiamente dichos. Entrás a la fiambrería y rogás tener el número cien solo para quedarte parada abajo del aire acondicionado un rato, pero no, tenés la puta suerte (esa que no tenés jamás) de que una señora salga enojada por la tardanza y te regale su número. "Che, ¿por qué número van?", "74" y a mi me habían regalado el 77, cosas que no pasan si uno quiere que pasen, nunca, nunca. Comprás los cien gramos de queso aburrido de máquina y salís al infierno, te metés en la verdulería, mirás un poco para todos lados y te aburrís y te vas sin comprar nada; a la mierda la ensalada.
No queda más que hacer en la calle, te vas a tu casa, subís los cuatro pisos por escalera y la cerradura no anda, nuevamente, pero no, ahora es otra la cerradura que no anda y le rogás a tu dios que no sea hoy el día en que deje de funcionar, abrís la puerta.
Antes de ponerte a laburar, te sentás en la computadora un rato como si ella fuera dueña de tu relajo, pero no, leés mails de mierda, mensajes amargos, muy amargos, ¿qué le pasa a la gente? y toneladas de pedidos de pan dulce (eso no es nada malo, la comida es de hecho lo que te da de comer) y te morís de sed, no sabés muy bien por qué, pero hace días que tenes la boca seca, que comprás agua en los kioscos, que llenás botellas y las llevas con vos para todos lados. Entonces, te parece mejor idea seguir bebiendo agua que almorzar. Ponés el agua para el mate y tomás alternativamente (?) un mate, un sorbo de agua fría, un mate, un sorbo de agua fría.
Se hacen las tres de la tarde y te ponés a cocinar y no lo soportás, hoy no. Pero de alguna forma buscás la manera y terminás rápido la tarea. Estás acelerado, no podés más, así que te ponés las zapatillas y salís a caminar para liberar tensiones y ansiedades en un día como el de hoy, con el calor de hoy y el sol de hoy. No importa, lo lográs también, 45 minutos de furia peatonal y te sentís mejor; hirviendo, colorado, con la única idea en mente de sambullirse en una pileta o un charco. No tenés ninguna de las dos cosas, infeliz.
Y volvés a subir los custro pisos y te pones casi en pelotas en la terraza porque no aguantas a entrar a tu casa (en mi casa primero se entra a la terraza y depsués a la casa) y te das cuenta que en la terraza vecina, donde nunca, NUNCA hubo nadie porque estaba abandonada hay gente, un pibe arreglando las cañas y sacando unas lonas sucias y no sabés si decir "qué hacés, vecino" o arrancar la hamaca paraguaya para taparte; bue, entrás a tu casa.
Descubrís en la heladera un dejo de yogur y llenas otro medio vaso y le metés avena, comés sin hambre pero sentías que era hora de ingerir algun sólido. Comés.
Tenés que sacar un presupuesto, pero no tenés ni la más mínima gana de pensar en números, de hacer cuentas, NO. Y mirás tu calendario para anotar una "cosita" más que tenés que hacer y te das cuenta de que ya no hay más lugar en ese calendario, no hay espacio ni para una coma en ese puto calendario y le sacás una foto porque te parece, en cierto punto, atractivo o desquiciante.
Volvés a llenar la bolsa de mandados con la comida, bajás los cuatro pisos y sacás la bici. Llegás a Beccar y sentís "psssssssssssssssssssssssssssssss", pinchaste, obvio. Se te pinchó la mal parida de tu rueda de atrás, pero como no estás ni muy cerca de allá ni muy cerca de acá, decidís que lo mejor es volver a tu barrio, reorganizarte y eventualmente volver a salir. Estás llegando y un garita te frena, ya te conocía, pero vos no lo sabías y se te cuelga hablando quince minutos sobre la pinchadura. Hoy no me importa sociabilizar con nadieeeeeeeeeeee! Hoy me quiero meter en una cueva fresca y oscura, nada más!
Y me habla y yo pienso en la bicicletería que me va a cerrar, es obvio, no voy a llegar a tiempo y medio que le agradezco el repentino interés por mí y mi rueda y me despido. Corro con la bici, llego a la esquina de mi casa y voy barraaaaaanca abajo hasta las vías, siete y media, mesitas con vasos, manteles, la gente se divierte en finde de año, doblo a la izquierda y llego: está abierta, una buena! y le tiro la bici, la bici que él me vendió el domingo y que hoy jueves se me pinchó la rueda de atrás. La iba a tener lista para dentro de una hora. Joya, a subiiiiiiiiiir barranca arriba, pues, llegar a casa y recordar que había un auto. Era un buen momento para subirse a un auto y entregar felizmente la comida que todavía tenía en mi bolsa de los mandados. Subo los cuatro pisos por escalera para buscar la jodida llave del auto; bajo a la cochera (hermoso lugar para vivir en día como los de hoy), saco el auto y tiiiin simbolito amarillo de surtidor de nafta y re concha de tu viejaaaaaa en tanga. Un auto sin nafta es la síntesis de la desgracia. Llego a entregar la comida pero no llegaba a mi casa de regreso ni con algo de suerte, a cargar nafta, a entregar la dignidad, a regalarte a cualqueira, eso es lo que sentís cuando pagás la fuckin' nafta.
Y te tenés que apurar porque tenés que llegar antes de las ocho y media a la bicicletería si no te cierra y la bici la vez el año que viene porque tu bicicletero no abre todos los días, abre cuando se siente bien, cuando el día le amanece copado. Estacionás (es una forma agradable de decir porque más bien lo tirás como viene) el auto, salís a la calle, bajas ooootra vez la barranca y le metés fuego a tus pies (más del que ya tienen) y llegás. "No la terminé todavía" "jooooooya, gracias a dios" te prendés un pucho mientras esperás y te das cuenta que tu vecina está en la bicicletería, pero tu vecina no te conoce y eso es bueno porque no tenés ganas de hablar con nadie. Te
entrega la bici y de cortés que sos nomás le preguntás "¿te debo algo?" "y...estaba pinchada, diez pesos el parche"....... chabóoooooooon, la bici era de maría antonieta y tenía la cubierta más fina que el forro más copado del mundo, pero bueno, le pagás; le das los últimos diez pesos que tenés encima y te vas casi contenta, con el viento pegándote en la cara por el bajo.
Todo bajo termina, entonces subis la barranca y estás a unas cuadras de tu casa. Dejás la bici, subiiis los cuatro pisos y te sentás en la computadora a descargar toda la mierda que comiste este jueves y suena el teléfono: cena con mamá y papá que habías dado por cancelada porque tu cerebro no aguanta un sólo segundo más de jueves; no aguanta un segundo más de 2010.

¡No te cumplen los deseos!

Tengo una invasión de vaquitas de san antonio en mi casa: ¿La vaca de San Antonio es la prima copada de la cucaracha? Cuando superan el tamaño estándar y dejan de ser bermejas para pasar a ser de un marroncito café con leche creo que sí son familia.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Verdades relativas

Truman Capote estaba bárbaro. Bueno, no, estaba para el crimen en una fotografía que le tomaron en 1947 y no se parecía en absoluto a él mismo.

domingo, 3 de octubre de 2010

com partir

Chocolate, pan, mate, café, vino, fernet, cordero, riñón, marihuana, tabaco, soda, empanada, jonnhy carter, san coltrane, no te amo, una sola cosa, spinetta, tacto no es tato, despertate, quereme, mirame, tocame, oíme, componeme, besame, soñame, oleme, deseame, armame, cogeme: cantame.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Ordenando, uno encuentra cosas como esta

Gastón Baquero nación en Banes, pueblo oriental de Cuba, en 1918 (el mismo año que mi abuela). Dejó los estudios de agronomía para dedicarse al periodismo y las letras. Fundó la revista Clavileño y colaboró en las revistas creadas por Lezama Lima. Su primera poesía era culterana; tomó un carácter nuevo a partir de 1959, año en que se instaló en Madrid: se hizo más contenida, transparente y, con frecuencia, ingeniosa. Obra poética: "Poemas" (1942), "Saúl sobre la espada" (1942), "Poemas escritos en España" (1960), "Memorial de un testigo" (1966), "Magias e invenciones" (1984)y "Poemas invisibles" (1991). También escribió ensayos y tradujo a poetas africanos. Murió en Madrid en 1997.


OSCAR WILDE DICTA EN MONTMARTRE
A TOULOUSE-LAUTREC LA RECETA
DEL COCKTAIL BEBIDO LA NOCHE ANTES
EN EL SALÓN DE SARAH BERNHARDT*

(Según Ronald Dorgeles, en casa de Sarah
bebieron esa noche un raro cocktail. Un
hombre preguntó cómo se hacía. Y Sarah
dijo: "Este es un secreto de Oscar. Oscar,
¿querría usted darle en privado la receta a mi
dulce amigo el señor de Toulouse-Lautrec?".)

"Exprima usted entre el pulgar y el índice un pequeño
limón verde
traído de la Martinica. Tome el zumo de una piña
cultivada en Barbados por brujos mexicanos. Tome
dos o tres gotas de elixir de maracuyá, y media botella
de un ron fabricado en Guayana para la violenta sed
de nuestros marinos, nietos de Walter Raleight.
Reúna todo eso en una jarra de plata, que colocará
por media hora ante un retrato de la Divina Sarah.
Luego procure que la mezcla sea removida
por un sirviente negro con ojos de color violeta.
Sólo enotnces añadirá, discretamente,
dos gotas del licor seminal de un adolescente,
y otras dos de leche tibia de cabra de Surinam,
y dos o tres adarmes de elixir de ajonjolí,
que vosotros llamáis sésamo, y Haroum-Al.Raschid
llama tajina.
Convenientemente refrescado todo eso,
ha de servirlo en pequeños vasos de madera
de caoba antillana, como nos lo sirviera anoche
la Divina Sarah. Y nada más, eso es todo: eso,
Señor de Toulouse, es tan simple
como bailar un cancán en las orillas del Sena."

* Sinfonía, de Georges Bizet.

martes, 17 de noviembre de 2009

Antropología de consultorio

Un año después, y una hora y quince minutos luego de haber llegado, me encuentro sentada nuevamente en el sillón de madera abajo del aire acondicionado del consultorio de mi ginecóloga. Leo, como siempre, para no sentir que envejezco sin razón en una sala de espera. La música de sala de espera, los timbres de sala de espera, las miradas de la sala de espera: pocas cosas en el mundo me fastidian tanto, soy infeliz en una sala de espera.
La piba que está sentada enfrente escuha cumbia en su celular, yo la escucho y me desconcentra. La madre de la chica que está sentada a mi lado estornuda, tose, vuelve a estornudar y hace ruidos guturales que me dan asco, todo eso mientras intenta comunicarse con alguien por su celular; me da rabia. La otra mujer, gordita de labios rojos recién pintados, atiende su celular que suena estridente con un tema de Sheryl Crow y grita, no sabe hablar, pobre; y yo me entero que la que llamó es esa persona con la que solo habla una vez al año, "te estaba por llamar, en serio, venía en el colectivo y pensaba, sí, ¡sí!, pero claro, si siempre te llamo cerca de navidad, a esta altura del año...", pobrecita la gorda, la amiga anual le ganó de mano.
Timbre. Otra mujer entra y se sienta al lado de la piba que escucha cumbia. Abre su mochila verde y saca un libro de tapa blanca y naranja flúor. Me llama la atención, es evidente y yo chusma: "Autoboicot, trampas mentales que me impiden creer en mí".
El hombre es un ser egoísta. Me doy cuenta de que no soy la única infeliz en una sala de espera.

jueves, 20 de agosto de 2009

Podame el cerco


si pilotearan como redactan, ai mi madre.

viernes, 14 de agosto de 2009

Nada




me está costando hacerme cargo de cosas cibernéticas; no tiene nada que ver con nada, pero qué foto.

jueves, 16 de julio de 2009

viernes, 5 de junio de 2009

Fragmento de "Objetos perdidos"

“[…] dónde están tu nombre, tu calle, tu desvelo,
si la cifra se mezcla con las letras del sueño,
si solamente estás donde ya no te busco”.
Julio Cortázar.
Rivadavia 1450

Los miércoles llueve. Me gustaría poder recordar qué día fue aquel, cuando jugamos por última vez al veo veo, cuando las cortinas daban asco de tanta mugre, chorreaba algo de ellas. El encaje celeste, las baldosas de granito marrón, el espejo que me sostenía bajo una fuerza que desconozco. Tu cara era otra, tu pelo ya no estaba tan blanco. Los demás gritaban, discutían, intentaban encontrar la forma de meterte en un auto para que fueras al médico. Vos no, que se pudran, total siempre fueron de los que le rezan a los santos de estampita.

Te hundías en el sillón. Tus zapatillas chuecas, el dedo índice cucharita y el pocito en la pera que siempre envidié. Vos sí que sabías reír. Me gustaba mirarte. Te balanceabas en la silla hamaca del comedor, con los pies colgando, tocando el piso a penas con las puntas, escuchando el ruido de la radio por el simple hecho de esquivar la voz irritante de la vecina. El diccionario, la birome azul, palabras cruzadas. Y yo, del otro lado de la mesa, sin mucho, me divertía como en ningún otro lado. Quería ser maestra o profesora, no lo sé, quizás simplemente una reventada que disfrutaba el hecho de corregir a los demás; iba hasta el piano, corría el taburete y giraba la patita que estaba sobre los pedales. La sordina nunca anduvo desde que lo trajimos a esta casa. Sacaba las partituras que guardabas ahí dentro como su fueran un tesoro, como si ahí en lo bajo, en la oscuridad del veneno para polillas estuviera escondido el camafeo tan horrible de Lola; “nada que lleve ese nombre puede ser lindo”, pensaba.

Con algo de maña sacaba todos los encuadernados. Según el día, la elección. Había uno de La Cumparsita que siempre era digno o quizás el de Rubias de New York porque esos labios rojos y enormes de la carátula me parecían espantosos, grotescos. Pero sé, que en el fondo te dejaba conforme porque los libracos de Brahms o Chopin ni los miraba, a lo sumo, algún domingo terrible mamarracheaba uno de Diabelli, vos no te quejabas y yo me divertía haciendo cruces rojas con el lápiz de carpintero, chato, azul en una punta y rojo en la otra, del abuelo. Rehacer o diez, satisfactorio.

Te digo que lo maravilloso siempre es de color blanco. Ellos dejaron de pelear. Yo seguía sentada frente al espejo, frente a vos, y mamá y el abuelo se asomaron desde la sala. No hablaban, sólo me miraron jugar con vos al veo veo. Te vieron tranquila, buscando eso blanco y sé que ellos fueron los que me envidiaron en ese momento y, probablemente, hoy también. Entonces fue que mamá llamó y dijo “Rivadavia 1450, entre Lavalle y Belgrano”.

Te llevaron casi dormida y no llegué a decirte que lo blanco maravilloso era esa nieve de mentira pintada sombre la cumbre del Uritorco, en esa foto chiquita que colgaba a la izquierda del piano, donde estaban el abuelo, mamá y vos posando para el pajarito.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Tú lo sabes, broder


Montevideo, abril 2009.

No entiendo

¿alguien padeció un ataque de furia frente a mi paquete de yerba, o qué?

domingo, 19 de abril de 2009

Montevideo













Montevideo, Uruguay, abril 2009.-


Blogger desconsiderado

Loco, no me funca el blog.
Muy pocas son las veces que puedo entrar, por eso la deserción parcial.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Welcome to paradise

Mañana terminamos todos por el suelo

martes, 3 de marzo de 2009

Punta blanca, sabios pescadores





Punta blana, Ecuador, febrero 2009.-

Montañita dos




Montañita, Ecuador, febrero 2009.-


                   


Baños: todos los bichos, el bicho









Baños, Ecuador, enero 2009.-

Otavalo, el pueblo mercado





Otavalo, Ecuador, enero 2009.-

lunes, 2 de marzo de 2009

Los pibes


La música que necesitamos.
Ollin, desde México.